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INCT Participa lanza el Observatorio Participa (OPar) y pone a disposición su primera base de datos

El INCT Participa, una red compuesta por 15 núcleos de investigación sobre participación social, activismo y confrontación política, celebra su primer año de existencia con el lanzamiento del Observatorio Participa, el OPar.

Esfuerzo colectivo de sistematización y disponibilidad de datos sobre la participación social a nivel nacional e internacional, el OPar se ofrece como una fuente de información de calidad para la producción de conocimiento académico, para la acción de los movimientos sociales y de las organizaciones de la sociedad civil, así como para la formulación de políticas públicas por parte de los gestores públicos.

Como explica la profesora Lizandra Serafim (UFPB), coordinadora del OPar, “el objetivo es contribuir a la construcción democrática mediante la producción y la divulgación de conocimiento orientado al desarrollo y perfeccionamiento de experiencias e instrumentos de participación social, y al fortalecimiento de los movimientos sociales y de las organizaciones de la sociedad civil”.

El OPar se estrena con la publicación del primero de una serie de bancos de datos que estarán disponibles a partir de ahora en su página dentro del sitio del INCT Participa. “Son bancos de datos que, muchas veces, sistematizamos y organizamos para nuestras propias investigaciones. Es una forma de contribuir con quienes trabajan el mismo tema, para que puedan beneficiarse de información ya organizada”, señala Serafim.

Los datos del OPar, añade, también son “de interés para los gestores públicos y para todos aquellos que están en la práctica, trabajando la participación de forma directa o indirecta, y que necesitan obtener este tipo de información, pero no la encuentran organizada ni sistematizada”.

EL OPAR

El primer banco divulgado y ya disponible en la página del OPar es el banco de las MUNIC, elaborado con el propósito de facilitar y fomentar investigaciones sobre la gestión municipal, con énfasis en los consejos participativos en Brasil. Es una iniciativa del INCT Participa y fue construida a partir de la Encuesta de Informaciones Básicas Municipales (MUNIC) del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

La MUNIC, encuesta anual realizada desde 1999 por el IBGE, es una fuente rica y amplia de datos sobre la gestión pública municipal. El banco, explica Serafim, “agrega informaciones que ya existían en varias ediciones de la MUNIC, pero que nunca habían sido organizadas en una base única de datos, con la debida correspondencia entre las variables utilizadas en los bancos de esas diferentes ediciones”.

“Lo que hicimos fue reunir, de forma inédita, datos que estaban presentados de forma separada y sin la debida correspondencia en las distintas ediciones de la MUNIC. El mismo proceso se realizará con los datos de la Encuesta de Informaciones Básicas Estatales – ESTADIC, también del IBGE”, comenta.



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Según la coordinadora del OPar, otros bancos de datos ya elaborados por los núcleos del INCT Participa en diversas investigaciones sobre los temas del instituto también serán publicados. Ella menciona, por ejemplo, bases sobre consejos municipales, consejos nacionales, candidaturas y mandatos colectivos, movimientos sociales en el campo del Nordeste, presupuestos participativos en Brasil, entre otros.

La idea es difundir estos y otros bancos con la curaduría y organización del equipo del OPar en colaboración con los núcleos miembros del INCT. “Se trata básicamente de un trabajo de organización y de traducción de ese conocimiento para hacerlo accesible a un público más amplio, con el objetivo de que sea efectivamente aplicable y útil para los gestores públicos, la sociedad civil y los investigadores”, resume.

UN AÑO DEL INCT PARTICIPA

En abril, el INCT Participa cumplió un año desde su formalización. Como destaca Adrian Gurza Lavalle (USP), coordinador de la red que reúne a más de 200 investigadores en las cinco regiones del país, “el campo de estudios sobre participación ha madurado considerablemente en los últimos 20 años, con la formación de numerosos investigadores y mucho conocimiento acumulado, pero seguía operando de manera relativamente fragmentada, limitado a encuentros y eventos académicos”.

“Había mucha integración en cuanto a nuestra comprensión común de los fenómenos, pero no contábamos con recursos para producir iniciativas conjuntas. Por eso, asumimos el reto de montar un INCT, no para financiar lo que ya hacíamos, ni lo que cada núcleo realizaba en sus propias investigaciones, sino para estructurar interlocuciones de investigación e iniciativas conjuntas, como la del observatorio”, detalla.

Una vez aprobado el INCT, la idea del observatorio empezó a tomar forma propia. “El OPar es un ejemplo emblemático del espíritu general que llevó a este grupo de investigadores a crear un INCT dedicado a la reconfiguración de la participación, del asociacionismo y de la confrontación política”, evalúa Lavalle. Representa “la concreción del compromiso del INCT Participa con la extensión orientada al impacto social y al fortalecimiento de la capacidad de producción de conocimiento del campo de la participación”.

Un campo de conocimiento, explica el coordinador del INCT, que involucra “una gran comunidad académica con un conjunto de estudios acumulados, gestores públicos que trabajan con instancias participativas y los llamados practitioners en la literatura anglosajona: actores de la sociedad civil no gubernamentales —incluso del sector privado— que promueven la participación en forma de gobernanza”.

A través del OPar, “el INCT Participa no solo asume la función de producción de investigación, en la cual actúa como productor directo de conocimiento, sino también la función de posibilitar que todos estos actores, incluidos los gestores públicos y los actores no estatales, puedan aprovechar información más sofisticada para producir conocimiento relevante para ellos”.

ANTECEDENTES

Con 20 años de estudios en el área de participación social, donde ha investigado especialmente el funcionamiento de los consejos municipales, Lavalle destaca que, en sus inicios, la gran mayoría de los trabajos en el campo seguían orientaciones metodológicas cualitativas y se centraban en casos específicos.

“Empezamos a desarrollar tecnologías más formalizadas y cuantitativas para hacer una evaluación más sistémica de estas instancias, recopilando de forma sistemática datos sobre los consejos que antes no existían desde el punto de vista de una evaluación de sus actividades”, señala.

Durante cuatro años, encabezó un estudio piloto en el municipio de Guarulhos, donde se analizaron todos los diarios oficiales del municipio para identificar las resoluciones de los consejos municipales y de otras instancias (Ejecutivo, Alcaldía y Cámara de Concejales) relacionadas con ellos.

Para ello, se invirtieron otros siete años de trabajo, ampliando el modelo piloto de Guarulhos a seis municipios de gran tamaño, donde se realizó un levantamiento sistemático de todas las decisiones de los consejos registradas en los diarios oficiales a lo largo de más de 15 años de funcionamiento de esas instancias municipales.

“Con eso, constituimos una base de datos longitudinal. La más rica y completa del país sobre decisiones de consejos”, celebra Lavalle. Cuenta que ese modelo comenzó a replicarse.

“Otros núcleos de investigación empezaron a aplicarlo en municipios más pequeños y de otras regiones del país, pero todo ese esfuerzo nunca fue reunido y sigue disperso. Ahora, con el OPar, estamos en condiciones de reunir ese conocimiento para producir visiones mucho más amplias sobre lo que ocurre en los consejos brasileños en municipios de distinta naturaleza”, concluye.

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SERVICIO A LA SOCIEDAD CIVIL

El OPar también responde, señala Lavalle, a un diagnóstico dentro del campo de estudios sobre la participación, según el cual ya no era posible continuar trabajando únicamente con estudios de caso para producir información sistemática y capaz de medir la extensión de estas instituciones y sus impactos.

Son instituciones que “crecieron extraordinariamente”, en particular durante los años 90 y en este inicio de siglo. “Ya no estábamos hablando de un conjunto de instancias interesantes y con potencial, sino de instituciones que habían alcanzado decenas de miles repartidas por todo el territorio nacional, cuya evaluación dependía de la posibilidad de producir conocimiento agregado sobre lo que estaban generando”.

“Por un lado, enfrentamos el desafío de la creciente diversidad de instituciones participativas; por otro, el desafío de la escala, la necesidad de dar cuenta de estas instituciones no una por una, ni ciudad por ciudad, sino ser capaces de realizar una evaluación a escala nacional sobre decenas de miles de estas instancias. Solo en el caso de los consejos, tenemos aproximadamente 70.000”, ejemplifica.

“Nuestro campo proviene de una tradición de trabajo cualitativo. El desarrollo de capacidades sistemáticas para trabajar con información cuantitativa a escala macro es menos común, así como las habilidades para manejar bases de datos con un grado considerable de complejidad”, añade Lavalle.

El OPar responde a esa demanda. A partir de él será posible “poner a disposición esta información y homogeneizar metodológicamente los datos, haciéndolos compatibles y accesibles para que cualquier persona pueda utilizarlos. Esto tendrá efectos extraordinarios en términos de la capacidad del campo de la participación de producir conocimiento sistematizado”, evalúa.

Lavalle también destaca que el OPar será útil no solo para las bases de datos producidas en proyectos específicos de los investigadores, como es el caso de su investigación sobre los consejos, sino también para las bases de datos oficiales.

La idea es ampliar la capacidad de producción de conocimiento del campo en su conjunto, incluso “para ofrecer un conjunto de informaciones que permita a los gestores públicos y demás interesados acceder a la diversidad de instituciones participativas, con datos de calidad y que reflejen a estas instituciones como un todo, a escala nacional”.

El objetivo es que esta información llegue también a quienes no tienen habilidades específicas para trabajar con datos cuantitativos, de modo que puedan beneficiarse de la información puesta a disposición de forma accesible y amigable.

“Esto podrá tener múltiples repercusiones, no solo para quienes realizan investigaciones directas sobre estos temas, sino también para quienes, eventualmente, necesitan fundamentar sus decisiones de gestión o, por ejemplo, decisiones de financiamiento para estimular proyectos de la sociedad civil”, concluye.

Bajo la coordinación de Lizandra Serafim y Adrian Gurza Lavalle, el OPar cuenta con la colaboración técnica del investigador Rodrigo Martins (posdoctorado – Capes), responsable de la ejecución de esta primera base de datos; de Camila Oliveira Santana (becaria de extensión Capes – INCT Participa); y de Laura Pimentel Barbosa (becaria de Formación en Gestión Académica de la Vicerrectoría de Investigación e Innovación de la USP – FGA/PRPI). Además, cuenta con el apoyo de un comité asesor compuesto por los profesores Silvia Cervelini (Delibera Brasil), Clóvis Souza (Secretaría General de la Presidencia de la República), Uvanderson Silva (Fundación Tide Setúbal) y Roberto Pires (IPEA).

Además de las bases de datos, el OPar también prepara otras acciones, como las desarrolladas por el Radar Participa, que incluyen el mapeo y la difusión de experiencias participativas innovadoras en el país y en el exterior, así como la disponibilidad de materiales de referencia y de aplicación para gestores y organizaciones de la sociedad civil, con vistas a mejorar las instituciones y prácticas participativas.

UNA INVITACIÓN A TODOS

La coordinación y el equipo del OPar invitan a todos a visitar la página del Observatorio en el sitio web, en particular a los investigadores del campo de estudios sobre participación, a los actores de la sociedad civil y de los movimientos sociales, así como a los gestores públicos con acciones vinculadas a instituciones participativas y a instancias relacionadas con el compromiso ciudadano, la educación popular, la movilización social, actores de la sociedad civil y de la filantropía nacional, que han dedicado parte de sus energías, de su trabajo y de sus recursos a promover la participación social.

Una invitación, subraya el coordinador del INCT Participa, que se extiende también a toda la comunidad interesada en los estudios sobre participación y en hacer avanzar la participación social en este país, con el fin de incidir en las políticas públicas:

“Todos están invitados a sumarse a este gran esfuerzo de construcción y desarrollo del Observatorio Participa, haciendo uso de su información y estimulándonos a avanzar en las direcciones que consideren más relevantes. Visiten la página y hagan un uso amplio de los datos disponibles en este espacio. Difundan esta información en sus redes y participen en el OPar enviando sugerencias para mejorar nuestra oferta de datos, informaciones útiles sobre experiencias participativas e indicaciones de otras bases de datos de interés público que podamos poner a disposición en el sitio del INCT Participa”.

Consulta el sitio web del OPar.




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